Hay algo muy interesante que con el paso de los años le doy más importancia, se trata de la atención al cliente y de cómo éste varía (mejorando en ocasiones, en otras no) según el local, ciudad o país en qué estemos. Muchas veces pensamos que cuánto mayor es la ciudad peor es el trato y más impersonal, y cuánto más pequeña sea la zona donde nos encontramos más cercano y familiar es el trato. Hasta ahí parece una generalidad bastante aceptada por la mayoría. Pero, y si con impersonal nos referimos a efectiva y con familiar a tomar unas confianzas del todo innecesarias y fuera de tono? No me lo negaréis, más de una vez os habrá pasado!
Si hay algo básico en esta vida es la educación que te dan desde la cuna, la del ‘por favor’ y el ‘gracias’, la del ‘eso no se hace’ y la del ‘no se grita’. Ésta va aumentando con el paso de los años. Pero ¿qué es lo que pasa en un determinado punto? ¿tal vez ‘el pavo’ que tantos estragos causa? ¿o será que nos enseñan a querernos demasiado de pequeños, y querer poco al prójimo? No logro encontrar la causa a tal efecto que se ve desarrollado en su totalidad cuando ya somos adultos (esto suele variar según el espécimen), nos olvidamos de ser agradables, de pedir disculpas y de un sin fin de cosas básicas, pero ya no solo en el día a día, si no en tu trabajo! Señor mío, ¡qué es lo que te da de comer! Y te cuesta lo mismo (yo creo que menos) ser agradable que ser un déspota engreído!
Algo bueno que tengo desde que me quedé sin trabajo ha sido que he podido viajar mucho más de lo que lo he hecho en los últimos años, y mucho menos de los que me gustaría. Y con los viajes vienen, las situaciones cara a cara con dependient@s, oficinas de turismo, cajer@s, personal de aeropuerto… lo que saco en claro de todo esto es que en nuestro país, además de todo lo que sale en las noticias, también tenemos una pésima atención al cliente para el turista medio, que es la mayoría, por mucho que los ricos sean más ricos. Cariños míos, ahí va una realidad, que tenemos que digerir de una vez por todas: SOMOS UN PAÍS MAYORITARIAMENTE DE SERVICIOS, de sol, de playas, de naturaleza, de buenos alimentos, el Cabo y la Florida Europea … todo eso no se lo inventó nadie, sale solo de nuestra situación geográfica. Somos un país con una crisis de caballo, con una excedencia tremenda de ingenieros, médicos, arquitectos que ya no saben donde meterse. Pero también con una posibilidades tremendas de ser el principal punto turístico de Europa. Tenemos una costa mediterránea exquisita, un norte con las mejores materias primas del mundo y unos paisajes de ensueño, un interior con unos campos infinitos y una historia de siglos, y por último y con un especial cariño, tenemos las islas canarias de las que doy fé son un paraíso maravilloso, con una gastronomía y una historia sin fin, además de un clima y un paisaje único en España. ÚNICO!
Este fin de semana he tenido unas de las mejores vacaciones de mi vida, no exagero (y sabéis lo que me gusta hacerlo), el sol de Punta del Hidalgo me daba la energía que me daba normalmente me daba el café, por cierto un camarero que era un encanto estuvimos charlando un buen rato sobre que haría esos días y me informó como buen local de las visitas obligadas del norte de la isla. Ver la mejor puesta de sol del mundo sobre una moto bordenado la costa es algo que tenéis que hacer al menos una vez en la vida.

Un baño en la playa de La Jaquita con el agua más limpia y clara que he visto en mucho tiempo y hacer esnorquel y ver por primera vez en mi vida pececillos de colores te refresca que es una maravilla, después de un viaje en coche con un paisaje más propio de México que de España. Y por último, la romería de San Marcos en Tegueste, con los carros y carretas y comida volando por todos lados y Alfredo explicándonos detalladamente todos los pasos de las romería y las historias que le dan forma, un encanto de tío. Y tampoco me puedo olvidar de los Guachinches, pequeñas tabernas locales que tienen como fin sacar al mercado y dar a conocer el vino casero de los dueños del mismo. Estas ‘tabernas locales’ solo pueden abrirse si se cumplen una serie de normas, entre las cuales están: No más de cuatro platos por guachinche, una sola bebida a la venta, además del agua y el vino en cuestión. Con esto no pagan ciertos impuestos y dan salida a los productos locales. Una iniciativa que me encanta.

Eso es, lo que ahora se llama ‘vacaciones experiencia’, que no es más que las vacaciones de toda la vida. Llámalo como quieras, pero ser capaz de generar esa sensación a una persona, eso es el mejor trabajo del mundo. Yo, quiero trabajar de eso.
No nos damos cuenta que tenemos la riqueza en la punta de los dedos. Invirtamos en turismo, en enseñar lo que tenemos y de estar orgullosos de ello, pero sobretodo de ofrecerlo y saber venderlo, eso es lo que tenemos que empezar a entrenar, las formas y el trato. Por que… y esto te va a sorprender… sabías que existen las escuelas de hostelería y turismo? Pero no, mejor hijo mío estudia para ingeniero como tu padre o medicina para llegar lejos. sí, concretamente a Alemania. No menosprecio a aquellos que por vocación lo hacen, de hecho creo que no hay nada más bonito y arriesgado. Pero… es que es extraño que en España haya tanta vocación de enfermer@s, por poner un ejemplo, me seguís? Creo que se ha estado regalando mucho a unos y a otros nada, y en muchos casos ese premio no iba en consonancia con el esfuerzo realizado. Es duro ver eso, pero más duro es vivirlo.
A lo que iba es que, la educación que nos enseñaron en casa (la del ‘por favor’, no con la que me encabroné en el párrafo anterior), es la que te abrirá las primeras puertas a nivel laboral (por no hablar de las primeras experiencias sociales y relacionales), educación que en tu trabajo y fuera de él tienes que tener, una atención al cliente cuidada y perspicaz hacia el posible comprador-consumidor es el punto donde nos tenemos que enfocar Con todo esto lo que quería decir (siempre yéndome por las ramas, que es parte de mi encanto, como ya sabéis), es que el consumidor ya sea digital o no, es un desconocido, y como tal hay que tratarlo con educación y respeto. Él es quien traerá nuevos clientes, si su experiencia es satisfactoria. Tu negocio crecerá y a ti no te saldrán arrugas ni canas a edades que no corresponden. Ponte en marcha con esto, no te estreses pero tampoco te toques el higo. Si eres empresario, cuida y forma a tus trabajadores para que éstos estén orgullosos de trabajar en tu empresa y no lo hagan por mera necesidad, la necesidad significa hacer lo justo por un sueldo y situación justa. Si eres el trabajador, haz lo posible para que tus clientes se vayan contentos, si tu empresa no te da lo que necesitas, esos posibles clientes pueden abrirte puertas. Como sabes, en el fondo, todo este rapapolvo es por tu bien.
Por último, y ya no me enrollo más lo prometo, quería dedicar este post, a dos grandes personas. Una es como mi hermana y la otra por extensión, cuñao’. Eternamente agradecida por hacerme pasar y formar parte del mejor fin de semana de mi vida.

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